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| ASEO E HIGIENE |
Al inicio de la enfermedad, uno de los problemas más frecuentes con los que se encuentra la familia es el aseo.
En esta primera fase donde el enfermo todavía es autónomo las familias debemos controlar su aspecto interior y exterior.
Si se niega a asearse diariamente, debemos utilizar técnicas que sin darse cuenta nos permitan efectuar el aseo. Debemos de tener en cuenta de que aquello que puedan hacer por sí solos no se lo hagamos nosotros. Animémosle diciéndole que está muy guapo recién afeitado, con el pelo lavado y peinado, que la colonia nueva huele muy bien, etc..
Según va avanzando la enfermedad, recuerde que la bañera será cada vez más inútil, será más fácil utilizar la ducha. Tenemos que controlar que el agua esté tibia, con poca presión y que la cortina o puertas estén abiertas, puede que tengan miedo o quieran salir. Le recordamos que es bueno que lo que pueda hacer por sí sólo siga haciéndolo.
Es aconsejable colocar alfombrillas antideslizantes en el suelo de la ducha y a ser posible, barras asideras para que se puedan sujetar o asiento de baño fijo.
El aseo debe tener una rutina en cuanto a horarios y días.
Tan importante como el lavado de todo el cuerpo, es mantener limpia la zona genital tantas veces como sea necesario por cambio de pañal.
Es fundamental secar bien la piel, sobretodo en zonas de pliegues y genitales para evitar posteriores llagas.
El aseo de las uñas y el pelo debe ser realizado una vez a la semana.
Si el enfermo usa pañales antiincontinencia debemos asegurarnos de que siempre están secos y hacer tantos cambios como sean necesarios, dependiendo de la cantidad de líquido que hayan tomado.
En fases avanzadas de la enfermedad en las que el aseo se hace en la cama, la hora más adecuada es por la mañana.
En esta fase es esencial que vigilemos la limpieza de la ropa de cama y aseguremos la higiene del enfermo. Se recomienda que debajo del cuerpo del enfermo se coloque una sábana protectora que impida que la humedad pase a la cama.
Para que el aseo se realice en óptimas condiciones es aconsejable usar dos o tres esponjas, diferenciadas por colores, para las distintas partes del cuerpo y que mantendremos en perfecto estado. Los pasos a seguir en el aseo de cama son:
- Empezamos por la cara, iniciando el lavado de los ojos con una gasa empapada en manzanilla templada desde el ángulo interno al externo. Utilizaremos una gasa para cada ojo. La zona de los oídos la limpiaremos con cuidado para que no entre agua y los dejaremos bien secos. Seguiremos por la boca, si utiliza prótesis hay que sacarla y lavarla con agua y una solución antiséptica, asegurándonos de que no quedan restos de comida. Si no utiliza prótesis dental, se rodeará un palo o cucharilla de plástico en una gasa humedecida en manzanilla y se limpiará la lengua, las encías y el paladar (donde suele formarse una telilla blanca que les impide tragar y respirar bien). La limpieza bucal se hará al levantarse y al acostarse. Es conveniente poner en los labios cacao para que no se resequen.
- Utilizando un jabón neutro, lavaremos los genitales y la región anal, aclarándolos debidamente y dejándolos bien secos.
- Finalizaremos el aseo lavando con mucho cuidado las distintas partes del cuerpo y dejando la piel bien seca antes de echar crema hidratante. Es importante controlar la posible deshidratación y los puntos de apoyo por si surgieran posibles escaras, en este caso informaremos al médico de familia.
Debemos tener siempre presente que nunca es suficiente la higiene corporal, puesto que una buena higiene ayudará al enfermo a tener una buena calidad de vida.
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